Las lesiones por presión, conocidas también como úlceras por presión o escaras, representan un desafío significativo en el cuidado de la salud, particularmente entre individuos con movilidad reducida o condiciones crónicas. Estas lesiones se desarrollan cuando la presión sostenida en una zona del cuerpo limita el flujo sanguíneo a los tejidos, causando daño y, eventualmente, úlceras. Afortunadamente, con la prevención adecuada y estrategias de tratamiento, es posible manejar y mitigar el impacto de estas lesiones.

Estrategias de Prevención

1. Evaluación de Riesgos: La identificación temprana de pacientes en riesgo es fundamental. Herramientas como la Escala de Braden permiten a los profesionales de la salud evaluar el riesgo de desarrollar úlceras por presión, considerando factores como la percepción sensorial, la humedad, la actividad, la movilidad, la nutrición y la fricción y el cizallamiento.

2. Cuidado de la Piel: Mantener la piel limpia y seca es esencial para prevenir la irritación y la ruptura de la piel. Se deben utilizar productos suaves y técnicas que minimicen la fricción y el cizallamiento.

3. Manejo Nutricional: Una nutrición adecuada, rica en proteínas, vitaminas y minerales, es crucial para mantener la piel sana y promover la curación de heridas.

4. Cambios de Posición Regularmente: Para pacientes encamados o en silla de ruedas, es importante cambiar de posición regularmente para aliviar la presión en áreas vulnerables. La implementación de un horario de re-posicionamiento puede ser de gran ayuda.

5. Uso de Superficies Especializadas: Colchones, cojines y productos diseñados para reducir la presión son herramientas valiosas en la prevención de estas lesiones.

Tratamiento de las Lesiones por Presión

1. Cuidado de la Herida: La limpieza regular de la herida con soluciones suaves y la aplicación de apósitos apropiados son pasos críticos. Los apósitos pueden variar desde espumas y alginatos hasta tecnologías más avanzadas como la terapia de presión negativa.

2. Control del Dolor: El manejo del dolor es una parte importante del tratamiento, ya que mejora la calidad de vida del paciente y facilita la intervención de cuidado de la herida.

3. Terapias Avanzadas: En casos de lesiones graves, pueden considerarse opciones como el desbridamiento quirúrgico, injertos de piel o terapias de oxígeno hiperbárico.

4. Prevención de Infecciones: Las úlceras por presión son susceptibles a infecciones, lo que puede complicar su tratamiento. El uso de antibióticos debe ser guiado por un profesional de la salud basado en la evaluación de la herida.

5. Rehabilitación: El apoyo de fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales es vital para mejorar la movilidad y la funcionalidad, reduciendo el riesgo de futuras lesiones por presión.

Conclusión

La clave para gestionar las lesiones por presión reside en una estrategia proactiva de prevención y un enfoque multidisciplinario para el tratamiento. La educación continua del personal de salud, pacientes y cuidadores es esencial para mejorar los resultados.

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Este artículo fue escrito por María José Andrighetti, enfermera especialista en heridas, reflejando nuestro compromiso con el cuidado basado en la evidencia y las prácticas de salud más avanzadas.